“LA GEOMETRÍA ES EL ANDAMIAJE QUE CONSTRUYE LA OBRA” Reportaje a Anna Rank en el contexto de su muestra en Espacio Cultural OEI.Por Juanjo IzaguirreBuenos Aires, Otoño de 2017

Justo cuando se cumplen 100 años de la exposición neoyorquina en que Marcel Duchamp expuso su célebre obra “Fuente”, que cambió para siempre el sentido de las artes visuales-; la artista uruguaya Anna Rank no sólo reivindica el valor plástico de la línea y de la figura humana; sino que, además, desafía sus límites; al mismo tiempo que mantiene vivo el legado de Joaquín Torres García y su Escuela del Sur.

En la obra de Anna Rank hay presencias permanentes. Geografías y conceptos con nombres propios, o nombres propios que en sí son o se convierten en conceptos, y en geografías. Geometría, deconstrucción, República Dominicana, el Taller del Sur, New York, bidimensión, Puerto Rico, tridimensión, París, relieve, vacío, Montevideo, lo racional y el juego, Buenos Aires, Joaquín Torres García y Jacques Derrida. Todo ello viajando a través de la línea y siempre con la figura humana como paisaje y presencia permanente.

-“Es verdad mis padres estudiaron en el Taller de Torres García. Ambos eran artistas. Mi madre era pintora y mi padre escenógrafo. Tuve la oportunidad, de niña, de estar rodeada de la fantasía del teatro y de la pintura. Eso hizo que conociera el Taller del Sur desde adentro.”

Y así se va iniciando el recorrido por sus obras, a través de una línea que se atreve, que cuestiona los límites de la anatomía lógica y el soporte técnico, y nos hace perdernos y encontrarnos por rincones naturales y sorprendentes.

-“Al principio no quería ser artista como mi padres. Claro. Pintaba a escondidas constructivos, usando, principalmente, el triángulo y las curvas como rebeldía a las verticales y horizontales que enseñaba el Taller Torres García.”

Sin embargo; hoy, la estructura geométrica se adivina y se percibe en la construcción de las imágenes de Anna Rank, como una presencia inconsciente que sostiene la sensualidad y la soltura de sus líneas y trazos. Y eso tiene su porqué.
-“La geometría es el andamiaje que construye la obra. Ella puede verse o no. Se puede encontrar tanto en una pintura geométrica, como en una figurativa. Es lo que estructura a la obra, lo que la sustenta.”

Pero no solo la concepción aritmética de la geometría sostiene la obra de Anna Rank.

-“El Humanismo de Torres García, expresado a través del Universalismo Constructivo, me enseñó a trabajar la composición geométrica-orgánica; y el Post-humanismo, con su idea de Deconstrucción, me ayudó a visualizar una figura humana compuesta de varias imágenes que configuran mis signos antropomorfos.”

La muestra “Símbolos humanos”, de Anna Rank, en el Espacio Cultural de la OEI, está compuesta por cuatro series, que bien podrían plantearse como cuatro desafíos plásticos que, al mismo tiempo, plantean un concepto estético de “unidad” en el desarrollo estético de sus búsquedas y su intención de empujar los límites del valor de “la línea”, y de la figura humana como tema.

Por un lado; están sus dibujos y pinturas. Primer paso, desde la bidimensión, donde Anna Rank demuestra la madurez de su oficio, la seguridad y sensualidad del trazo y la seguridad que le brinda su “expertiz” de la geometría. Por el otro; sus “relieves”; exponen su desafío de “llevar más allá” su conocimiento de “el plano”, y su intensión de involucrarse en un juego superador de los límites formales que le plantean el desarrollo de sus imágenes.

En la serie de “Los alambres”, lleva al extremo las posibilidades de la línea, como instrumento y como valor plástico, extremando el alcance de ésta, haciendo jugar a la luz, a la sombra, al fondo y a punto de vista del espectador como factores esenciales de la obra.

Por último; están “los sellos”, que se desprenden de todo patrón expositivo, y pasan a integrar el espacio, a través del recorrido de cada espectador. Cómo describirías, según vos, la evolución de tus imágenes y de tu obra, desde los tiempos de “el Taller del Sur” hasta hoy?

-“En verdad creo que por una extraña razón las dos puntas se van uniendo con el tiempo. La sinuosidad de los cuerpos en alambre remiten a las curvas de mis primeras pinturas y la serie de sellos titulada ‘Símbolos Humanos’, a la geometría antropomorfa que siempre me fascinó en los pictogramas de la cultura precolombina y que el maestro Torres García en sus enseñanzas nos instó a investigar.”

¿Técnica-imagen o imagen-técnica? ¿Quién alimenta a quién? ¿La mano a la mente o la mente a la mano? En tu caso; ¿quién termina prevaleciendo?

-“Pienso que, en mi trabajo, técnica e imagen se retro alimentan. Descubro una imagen gracias a la técnica, en el caso del relieve. Y en el caso del dibujo y el alambre, tengo una imagen y la técnica la sintetiza y la multiplica en un contrapunto entre forma y vacío.”

En la serie “Signos Humanos”, con el uso del alambre, das un paso más allá. Juegan la línea, la luz, la sombra, la posición del espectador. ¿Cómo fue el proceso de descubrimiento y de experimentación del recurso para, finalmente, tomar las decisiones que derivaron en la concreción de la serie?

-“Ya en la instalación ‘Espectros’ había jugado con las sombras proyectadas de las ramas, y fue una experiencia increíble ver al espectador dentro de la enramada. Atrapada nuevamente en la bidimensionalidad del dibujo necesitaba escapar del plano, y apareció la idea del alambre, del vacío, de la multiplicación de la línea; un mundo nuevo para mí. Un mundo que continúo explorando.”

Contanos sobre los sellos.

-“Torres García, desde Uruguay, instó a sus discípulos a investigar las culturas arcaicas; especialmente; la precolombina. No a copiarlas; sino a trabajar nuestras propias imágenes en sus medios.”

“Trabajé con coleccionistas de Arte Precolombino, en New York y en el Caribe. Estudié principalmente a los Taínos y sus maravillosos petroglifos que incorporé en proyectos de indumentaria. Años más tarde, en mi beca en Paris, las imágenes antropomorfas volvieron a aparecer en las colecciones de los museos, tanto en la cultura arcaica Precolombina como en la Mesopotámica, a través de los sellos, que me fascinaron por su versatilidad artística y comunicativa y me inspiraron para comenzar el proyecto “Símbolos humanos”. En esta serie vuelvo al barro, trabajando en sellos. Son relieves sumamente sintéticos. Imprimo sus imágenes como lo hacían los precolombinos, sobre la piel, sobre arcilla, sobre telas, no solo creando una impresión sino también un gofrado, una imagen multiplicadora.”

Trabajás muy estrechamente con Nadia Paz, tu curadora. ¿Cómo se fue dando ese vínculo? ¿Crees que es importante el rol del curador junto al artista plástico, como en el caso del productor con el músico, o del editor con el escritor?

-“Nadia Paz, desde hace años, me ha asistido enriqueciendo mis proyectos didácticos y teóricos. Es artista y ha sido alumna mía. Por lo tanto; conoce la Escuela del Sur desde adentro. Lo que le permite entender todas mis idas y venidas entre Construcción y Deconstrucción, a través de la razón o por instinto. Nadia comprende mi trabajo desde su experiencia constructiva, y tiene la magia de conceptualizarlo y comunicarlo.”

Vacíos y presencias, límites y desafíos, estructuras y juegos, sensualidad y geometría, ayer y hoy, opuestos que se complementan y similitudes que se provocan. Todo eso hay en “Símbolos humanos”, de Anna Rank. Como en un parque de diversiones entre el gozo y la reflexión.

Entrevista a Anna Rank Por María Eugenia Méndez Marconi Montevideo – Buenos Aires

Nota: La presente entrevista fue realizada en el marco del Trabajo Final de Egreso de la Licenciatura en Artes, opción Dibujo y Pintura, en el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes —actual Facultad de Artes— de la Universidad de la República (Montevideo, 2018).

Posteriormente, formó parte del proceso de investigación para el libro Doctrina Constructivista y su legado actual: Una tradición del arte en Uruguay, de la misma autora.

  • Sra. Anna Rank, ¿cuántos años hace que se desenvuelve en el ámbito artístico?

AR –  La primera exposición que realicé fue cuando tenía 17 años. Me he dedicado a la labor artística desde esa edad hasta el presente.

  • ¿Quiénes fueron sus maestros directos y/o indirectos?
  • Mi madre, Hilda Varela, quien estudió en el Taller Torres García con Gurvich y Alpuy. Más tarde, estudié con Antonio Pezzino y Julio Alpuy, discípulos directos de Torres García. También tuve numerosos profesores de arte en la Escuela Pedro Figari y en Parsons (Nueva York), donde realicé la maestría. He tomado enseñanzas de numerosas maestros indirectos a través de sus escritos, como Torres García, Paul Klee, Matisse, Cézanne, entre otros.
  • Tengo entendido que se ha dedicado a la docencia. ¿Cuántos años hace que se dedica a ella y en qué ámbitos la ha desarrollado?
  • Me dedico a la docencia desde 1988. Empecé en el Museo del Bronx; luego di clases a alumnos de Alpuy. Fui contratada por la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, donde fui profesora y dirigí el Departamento de Bellas Artes. Dicté clases en la Universidad Católica de Uruguay, luego en la Casa de la Cultura de Olivos, en Buenos Aires, y también en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, en Buenos Aires. Más tarde formé un taller que se llamó Talleres Buenos Aires, que más tarde se transformó en el actual Taller Guillermo Roux. También he dictado numerosos seminarios y conferencias sobre educación artística para el Departamento de Educación de la Ciudad de New York y en la actual Universidad UNA en Buenos Aires.

Además, enseño en mi taller.

  • También ha trabajando para museos y galerías, ¿es correcto? Por favor, ¿podría contarnos al respecto?
  • Trabajé en la Galería San Juan, en Puerto Rico, durante dos años, dirigiendo un programa que se llamaba Serie Artistas Jóvenes, donde era la curadora de las exposiciones y conseguía patrocinadores para las muestras y seminarios gratuitos dictados por los artistas internacionales invitados, como Alpuy, Burton Silverman y otros. Desde allí me contrataron para trabajar en el Museo del Bronx organizando la muestra El Espíritu Latinoamericano, donde me desempeñé como curadora asistente e investigadora. Para mí fue muy importante, porque amplió enormemente mis conocimientos desde mi punto de vista artístico e histórico. Fue fascinante no solo conocer a los artistas en persona, sino también buscar las obras de arte realizadas en New York y tenerlas en mis manos. Puede trabajar directamente con los diseñadores de exposiciones, que planeaban todo, hasta el color en que se pintarían las paredes, por medio de maquetas en computadora.

Para esta muestra contamos con los mejores equipos de diseñadores de NewYork y con la mejor editorial de catálogos de arte, que es Abrams, además de tratarse de una muestra itinerante. La exposición fue muy importante para el museo, porque coincidió con la inauguración de la nueva fachada y las nuevas salas.

Luego de esa muestra, trabajé en algunos simposios organizados por el museo; uno de ellos fue sobre arte conceptual latinoamericano, al que asistieron críticos y directores de museos.

Dejé el museo para trabajar en el catálogo de La Escuela del Sur, junto a Cecilia de Torres, donde investigué la bibliografía y cronología del Taller Torres García. Luego me contrataron como profesora en Altos de Chavón, filial de Parsons, en República Dominicana.

Respecto a su producción artística:

  • ¿Cómo definiría su obra? ¿Qué elementos la connotan?
  • Mi trabajo comenzó como geométrica constructiva; luego empecé a trabajar la figuración con Alpuy, partiendo de la naturaleza muerta y de la figura humana. Dentro de los parámetros del Taller Torres García, actualmente mi obra es constructiva y figurativa a la vez. Construyo la figura por medio de un andamiaje o estructura ortogonal que se insinúa en la pintura y en el dibujo.
  • ¿Ha tenido otras influencias de artistas u otras corrientes estéticas?
  • Evidentemente, la obra sola me va guiando hacia corrientes más contemporáneas, experimentando con nuevas tecnologías, pero también redescubriendo en la cultura precolombina sus diferentes expresiones plásticas, como los relieves, los códices, los sellos y los vaso silbadores, que se remontan a dos mil años atrás y me permiten trabajar experimentando lenguajes arcaicos en nuestros días.
  • ¿En qué materiales ha trabajado?
  • Parto de un dibujo estructurado, llegando a una síntesis que me llevó a investigar diferentes técnicas escultóricas, como relieves en arcilla, inflables, tallados en resinas y dibujos en diferentes técnicas. Actualmente, estoy trabajando con animación computarizada, con alambre de aluminio y cerámica.

Siempre haciendo hincapié en construir a partir de un dibujo lineal sumamente sintético de la figura humana, transformándola en signos o símbolos humanos.

Respecto a su proceso de aprendizaje en el oficio artístico:

  • ¿Podría contarnos qué recuerda de las enseñanzas de Julio Alpuy?
  • En realidad, con Alpuy trabajé muchos años, ya que viví con Julio y su mujer, Joana, casi quince años. Mi aprendizaje va desde lo plástico hasta lo humano.

Aprendí la disciplina de trabajo y la continua experimentación. Estando en Manhattan, él se mantenía en contacto con la naturaleza; se ordenaba para trabajar si había sol o no. Desde sus pequeñas acuarelas a la luz de la ventana hasta las grandes pinturas, desde la figuración (bodegones o desnudos) hasta las obras en madera, pasando por construcciones mitológicas y geométricas.

Alpuy, siguiendo los pasos del maestro, me mostró que los materiales son disparadores para diferentes proyectos: él incursionó técnicas de grabado, tapiz,  carpintería y construcción y talla con maderas encontradas.

  • ¿Identifica usted algún orden secuencial en las enseñanzas de Alpuy? De ser así, ¿podría describirlo?
  • Julio empezaba a trabajar con los alumnos partiendo de la naturaleza muerta: enseñaba a construir un dibujo usando las ortogonales. En el segundo paso se realizaba el estudio de valores de grises y, después de mucho dibujar y estudiar la luz y la sombra, pasábamos a la pintura: una pintura plana, que le seguía la pintura de la luz.

La pintura era una pintura directamente basada en las enseñanzas del Taller Torres García e inspirada en la obra de Cézanne.

Después de practicar la pintura trabajando desde la naturaleza muerta, él evaluaba si el alumno podía comenzar con la figura humana: primero el retrato y, luego, el desnudo.

Siempre el dibujo se trabajaba por un largo periodo y luego se pasaba a la pintura al óleo.

  • Desde la visión que conformaron sus aprendizajes, ¿qué entiende usted por el concepto de tradición desde la visión constructivista?
  • La visión constructivista es una manera de ver, de componer tanto una obra abstracta como una obra figurativa donde la estructura ortogonal es el común denominador.

Esta estructura ortogonal la vemos tanto en los dibujos de los maestros del Renacimiento como en el Constructivismo Ruso, en el neoplasticismo y en el Universalismo Constructivo de Torres García.

Torres integra a la estructura geométrica la universalidad del símbolo y el signo que resume la síntesis de imágenes e ideas.

  • ¿Cómo resumiría, brevemente, la doctrina del arte constructivo?
  • Yo no lo llamaría una doctrina, yo lo llamaría una “tradición constructiva universal”, por eso Torres tituló Universalismo Constructivo al libro donde escribe, además de sus fundamentos teóricos, el análisis de los movimientos artísticos, la obra de maestros de la pintura y las culturas arcaicas.
  • Por favor, ¿podría compartir con nosotros sus reflexiones respecto a la visión torresgarciana de Cultura?
  • El Universalismo Constructivo, como visión de cultura, lo podemos observar a través de las artes aplicadas como los murales, el mobiliario, los vitrales, la cerámica, la arquitectura que remite al presente, como también a las culturas anónimas arcaicas.
  • ¿Considera que Torres tenía un orden metodológico en sus enseñanzas y en los ejercicios que proponía realizar? De ser así, ¿podría mencionarlos?
  • Sí, lo podemos ver no solo en los ejercicios que creó para trabajar con los alumnos en el Taller, en los cuadernos con recortes que se pudieron ver en la última exposición en el Moma de Nueva York, como también lo podemos leer y ver ejemplificado con sus dibujos, en un libro que es un manual de parte su enseñanza: Estructura.
  • ¿Considera que el coleccionismo de piezas etnográficas, arqueológicas y de otras naturalezas determinó ciertas características en las obras de los artistas del TTG?
  • Torres García educaba a sus discípulos, los introducía al arte moderno.

Estudiaban el arte precolombino pero no los instaba a copiar piezas como lo había hecho el arte moderno con el arte tribal. Consideraba a las culturas arcaicas como maestras, por eso el aporte del coleccionismo fue y es importantísimo para numerosos artistas del Taller Torres García quienes no hubieran conocido de primera mano tapices, cerámicas y otros objetos precolombinos y tribales que trajeron al Uruguay, Francisco Matto y AugustoTorres.

  • ¿Cree que se pueda lograr la “unificación del arte y la cultura de América” —visión que plantea Torres y para la cual intentó contribuir con su Universalismo Constructivo—?
  • Si bien ya hay muchos artistas latinoamericanos que se identifican con la frase de Torres “Nuestro norte es el sur” y ven al arte precolombino como nuestra identidad latinoamericana, creo que el Universalismo Constructivo va mas allá de América, por ser universal puede ser creado e interpretado en diferentes culturas. Recuerdo que cuando dicté una visita guiada en la muestra La Escuela del Sur, en el Bronx Museum, y estaba explicando la obra donde Torres recopila sus signos y símbolos, me sorprendieron los aportes de espectadores africanos y de Medio Oriente con interpretaciones nuevas que enriquecieron mi visión occidental.
  • Respecto al arte constructivo actual —específicamente de la mano de quienes continúan el legado de los discípulos de Torres—, ¿cuál es su opinión sobre su situación?
  • Creo que hay una importante tradición torresgarciana pero que se entiende únicamente con la geometría y se olvidan las enseñanzas de la Recuperación del Objeto, donde trabajando de la naturaleza se llega a una síntesis descubriendo abstracciones. No olvidemos que gracias al estudio de la naturaleza se mantiene vivo el color y la geometría.

Este salto a la geometría hace que algunas obras constructivas contemporáneas se vuelvan repetitivas y frías.

De esto no se puede culpar a los discípulos o las segundas generaciones sino que nace de la necesidad de encasillar que tiene nuestro tiempo, que hasta no nos es posible ver naturalezas muertas o retratos realizados por Torres en los museos siendo que el maestro trabajó del natural paralelamente a la abstracción hasta el final.

  • Muchas gracias por su tiempo

Méndez, M. E. (2018). Doctrina Constructivista de Torres García: su tradición, enseñanza de los oficios artísticos y actualidad del legado [Trabajo final de egreso de la Licenciatura en Artes, declarado de interés institucional por el Consejo del IENBA]. Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes, Universidad de la República, Montevideo.